La era digital ha revolucionado cada aspecto de nuestra vida cotidiana, y en la educación no fue diferente. La era industrial está siendo sustituida por la era informática, por lo que se prevén nuevos retos y necesidades en el ámbito educativo. Este fenómeno parte de la transformación digital que ha introducido la participación de la tecnología en la educación, también conocida como "tecnología educativa". Aunque las tecnologías son herramientas que, usadas responsablemente, pueden aportar gran valor en ámbitos como la transmisión y búsqueda de información, la comunicación, el trabajo, el aprendizaje o el ocio.
En el caso de la adolescencia existe un riesgo superior de hacer un mal uso y abusar de ellas, como consecuencia de tener una baja autoestima y encontrarse en una situación familiar de riesgo que puede ir desde la falta de comunicación familiar, hasta la falta de confianza de los padres hacia los adolescentes.
RIESGOS AL MAL USO DE LA TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN Hay personas, especialmente adolescentes y jóvenes, que no son conscientes del riesgo que corren en ocasiones al entrar en diversas webs o aplicaciones, subir fotos o videos comprometidos a la nube o a las diferentes redes sociales o enviar correos amenazantes o intimidantes a otras personas. Esto último puede llegar a convertirse en acoso, perder el contacto con la realidad o crear una identidad ficticia dentro de Internet, como puede llegar a suceder en los juegos de rol o juegos en línea (tiempo real).
Además, según algunos estudios, se puede producir una dependencia y adicción al uso de Internet. Y es que estas adicciones en los jóvenes poseen una sintomatología muy similar a las de la adicción a las drogas. Cuando hay una dependencia, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activos y con poco control cognitivo sobre el acierto o error de la decisión. También se ha comprobado en estudios que cuando a un sujeto dependiente se le priva de Internet puede presentar el síndrome de abstinencia propiamente dicho, es decir, como el que sufren los adictos a las drogas.
Los primeros síntomas de un mal uso de las nuevas tecnologías son:
Incremento del consumo tanto en casa como fuera de ella. Tendencia al aislamiento social. Ruptura progresiva de relaciones sociales reales.
Disminución importante del rendimiento escolar.
Agresividad.
Ideas fantásticas.
CONCLUSIONES Las redes sociales no son negativas en el ámbito escolar, sin embargo, un uso descontrolado de las mismas puede incidir en un menor rendimiento educativo y este derivar en malas notas y el temido fracaso.
A grandes rasgos, el uso que hace un adolescente de Internet puede ser problemático cuando el número de horas de conexión afecta al correcto desarrollo de su vida cotidiana, causándole, por ejemplo, estados de somnolencia, alteraciones en su estado de ánimo o una reducción significativa de las horas que dedica al estudio o a otras obligaciones. Además, una escasa atención por parte de los padres puede dejarles vía libre para acceder, sin ningún control ni vigilancia, a determinadas páginas inadecuadas para su nivel de madurez. Si disponen de esta herramienta en casa y éste no tiene activados los filtros que limiten el acceso a determinadas páginas de información, los adolescentes pueden encontrarse, accidental o intencionadamente, contenidos, servicios y personas no siempre fiables ni aptas para su edad. Para finalizar los jóvenes Que tengan responsabilidad acerca de lo que hacen, que piensen que son lo suficientemente maduros y racionales para saber que les conviene y que no.
EL MAL USO DE LA TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN EN LA EDUCACIÓN
por Mauricio Peña Portillo
9 May 2023
La era digital ha revolucionado cada aspecto de nuestra vida cotidiana, y en la educación no fue diferente. La era industrial está siendo sustituida por la era informática, por lo que se prevén nuevos retos y necesidades en el ámbito educativo. Este fenómeno parte de la transformación digital que ha introducido la participación de la tecnología en la educación, también conocida como "tecnología educativa".
Aunque las tecnologías son herramientas que, usadas responsablemente, pueden aportar gran valor en ámbitos como la transmisión y búsqueda de información, la comunicación, el trabajo, el aprendizaje o el ocio.
En el caso de la adolescencia existe un riesgo superior de hacer un mal uso y abusar de ellas, como consecuencia de tener una baja autoestima y encontrarse en una situación familiar de riesgo que puede ir desde la falta de comunicación familiar, hasta la falta de confianza de los padres hacia los adolescentes.
RIESGOS AL MAL USO DE LA TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN
Hay personas, especialmente adolescentes y jóvenes, que no son conscientes del riesgo que corren en ocasiones al entrar en diversas webs o aplicaciones, subir fotos o videos comprometidos a la nube o a las diferentes redes sociales o enviar correos amenazantes o intimidantes a otras personas. Esto último puede llegar a convertirse en acoso, perder el contacto con la realidad o crear una identidad ficticia dentro de Internet, como puede llegar a suceder en los juegos de rol o juegos en línea (tiempo real).
Además, según algunos estudios, se puede producir una dependencia y adicción al uso de Internet. Y es que estas adicciones en los jóvenes poseen una sintomatología muy similar a las de la adicción a las drogas. Cuando hay una dependencia, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activos y con poco control cognitivo sobre el acierto o error de la decisión. También se ha comprobado en estudios que cuando a un sujeto dependiente se le priva de Internet puede presentar el síndrome de abstinencia propiamente dicho, es decir, como el que sufren los adictos a las drogas.
Los primeros síntomas de un mal uso de las nuevas tecnologías son:
Tendencia al aislamiento social.
Ruptura progresiva de relaciones sociales reales.
Disminución importante del rendimiento escolar.
Agresividad.
Ideas fantásticas.
CONCLUSIONES
Las redes sociales no son negativas en el ámbito escolar, sin embargo, un uso descontrolado de las mismas puede incidir en un menor rendimiento educativo y este derivar en malas notas y el temido fracaso.
A grandes rasgos, el uso que hace un adolescente de Internet puede ser problemático cuando el número de horas de conexión afecta al correcto desarrollo de su vida cotidiana, causándole, por ejemplo, estados de somnolencia, alteraciones en su estado de ánimo o una reducción significativa de las horas que dedica al estudio o a otras obligaciones. Además, una escasa atención por parte de los padres puede dejarles vía libre para acceder, sin ningún control ni vigilancia, a determinadas páginas inadecuadas para su nivel de madurez. Si disponen de esta herramienta en casa y éste no tiene activados los filtros que limiten el acceso a determinadas páginas de información, los adolescentes pueden encontrarse, accidental o intencionadamente, contenidos, servicios y personas no siempre fiables ni aptas para su edad. Para finalizar los jóvenes Que tengan responsabilidad acerca de lo que hacen, que piensen que son lo suficientemente maduros y racionales para saber que les conviene y que no.