¿QUÉ TIPO DE EDUCACIÓN NECESITAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y JÓVENES PARA ENFRENTAR EL MUNDO?

“¿Puede la educación ayudar a niños, niñas y jóvenes a tomar conciencia de sí mismos y del mundo en el que viven? ¿Debe ayudarles a comprender las causas de la pobreza, los intereses que llevan a la destrucción del medio ambiente? ¿Debe ayudarles a combatir el racismo, el machismo, la homofobia y todo tipo de exclusión? ¿Aspiramos, mediante la educación, a cultivar en nuestros jóvenes un cierto sentido del respeto, la interdependencia y la responsabilidad global?”.

(Desiderio Paz de Abril, Escuelas y educación para la ciudadanía global.
Una mirada transformadora, 2007)




¿Qué está pasando en el mundo?


La frase que introduce este escrito breve pone el acento en una preocupación global pero también local. Los educadores, los sistemas educativos, los gobiernos de turno tiene la responsabilidad de responder a las preguntas que plantea Desiderio Paz. Se trata de trabajar juntos en una nueva idea de educación o replantear y repensar el concepto bajo otras mirada y lógicas. No es posible que el ser humano sea un objeto de la educación y solo se mire bajo los intereses de políticas de producción y consumo. El ser humano, el ser que se educa necesita de otros seres humanos para lograr el fin de la educación en términos del desarrollo pleno e integral. El ser humano no es sujeto de objetos sino sujeto de vida que busca a través de la educación el sueño de la realización humana: ser mas persona.



Durante el último siglo la globalización ha desempeñado un papel demasiado notorio en los diferentes ámbitos y modos de vida del ser humano contemporáneo, fraccionando aspectos fundamentales para la vida integral de éste, uno de esos aspectos es la educación que al igual que otros ámbitos del ser humano se ve afectada en un alto grado de segregación y exclusión a tal punto que se cuestiona la autonomía de los procesos pedagógicos y metodológicos en función de educar para la vida o simplemente educar en concerniente con la producción, la explotación y la degradación de la vida y del medio ambiente.

¿Qué papel juega la educación en estos ámbitos de globalización?

La educación juega un papel importante en el desarrollo de la sociedad y más aún cuando se encuentra inmerso en una cultura de consumismo, debido en gran parte a la globalización y la influencia de esta en cada región, en cada contexto y en cada persona; es por ello que resulta importante pensar sobre la influencia de la educación y el papel que esta desempeña en la formación de las personas integrales para combatir las desigualdades sociales, el individualismo, la destrucción de las tradiciones de cada región y la destrucción del medio ambiente.

En ese orden de ideas nacen otros interrogantes: ¿qué es lo que busca la educación actualmente?, ¿en qué debería enfatizar la educación actual brindada en las instituciones?, ¿qué papel juega el docente en este proceso de formación? Pensar en la educación como un espacio de reflexión y de apropiación de conocimiento es darle un estatus merecido a tal concepto; por tal motivo, “es necesario volver a pensar la educación como un espacio que realmente propicie en los sujetos capacidades, habilidades, destrezas, conocimientos útiles para potenciar su propio desarrollo y el de su contexto, articulado a las “contribuciones” ofrecidas por la aldea global” (Castro Robles, 2007, pagina). Es así como la educación es un espacio donde se integran diferentes dimensiones tanto afectivas, sociales, políticas, culturales, cognitivas, éticas, comunicativas, entre muchas más; las cuales deben estar al servicio de la comunidad educativa, formando integralmente a sus estudiantes.

Desde este punto de vista, se puede entender la educación como un proceso de formación en el cual se faciliten los espacios de reflexión que le permitan a los estudiantes discernir los verdaderos propósitos de la misma, que le permitan conocer cuáles son las reales intenciones del sistema, si quieren simplemente enseñarle algo o realmente educarlo; entonces así se puede entender también el concepto de aldea global.

Baste lo anterior para decir que para entender el concepto de aldea global en el sentido de globalización de la información, donde se están ofreciendo los referentes para educar. Sin embargo, el desarrollo del comercio mundial también se ha convertido en subproducto de la educación, generando necesidades en cuanto a la formación profesional en diferentes campos según este lo requiera.

Así, pues, en gran parte la educación en las instituciones se ha visto enfatizada al desarrollo de competencias y habilidades específicas, sin cuestionar si esto satisface las necesidades particulares de cada región o contexto; es decir, que los currículos se ven afectados directamente por los requerimientos de un mercado mundial más que por las necesidades de cada sector o contexto, un claro ejemplo de ello, son las pruebas de estado, donde evalúan no un conocimiento en un contexto real y acorde a la necesidad formativa de cada estudiantes, sino que generaliza conocimientos y los pone a prueba en tan solo un día y determina que tan preparado o no está para la siguiente etapa de su vida académica y hasta laboral.

¿Los fines y las finalidades de la educación como ha de ser posibles?

La revista “Tendencia & Retos”, en el artículo “La educación para el desarrollo humano en un mundo globalizado de Yolanda Castro Robles, manifiesta que los fines que persigue la educación nacional se ve re direccionados por organismos internacionales que persiguen el desarrollo económico mundial determinando que es lo que se debe enseñar en las instituciones educativas”. Cabe señalar, como los gobiernos están sujetos al mandato de las necesidades internacionales, es decir, que países potencias mundiales, tales como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, etc, son los encargados de dar unos lineamientos de “educación” siendo este un grave error, ya que no se respeta la diversidad y las necesidades tan variadas y diferentes, por ejemplo un niño de la costa colombiana siente y piensa totalmente diferente a un niño del estado de Texas, dejando de lado la cultura como aportante a la formación integral.

Desde esta perspectiva se puede evidenciar que la educación pretende dar respuesta a las necesidades impuestas por el mercado global buscando en los estudiantes la eficiencia y eficacia en el desarrollo de procesos y por tanto a la hora de ser evaluados se lo hará solamente mediante resultados, dejando de lado su formación como personas capaces de tomar decisiones autónomas que vayan en pro de una construcción social, del cuidado del medioambiente, de la protección de recursos naturales y de una sana convivencia fundamentada en el respeto y los derechos humanos sin que prime lo particular por encima de lo social.

Es por ello que no solo en las instituciones de educación media, sino en las universidades tanto públicas como privadas, se debe replantear el concepto de educación para no dejar de lado la formación de cada una las dimensiones del ser humano y aportar a la plena realización de la persona sabiendo que se encuentra inmersa en un contexto particular, en una determinada cultura y con unas necesidades específicas, sin decir que se deje de lado la conexión con el mundo que genera la globalización.

Por tanto la educación tiene un reto mayor que es el de formar al individuo y a la región en general, según lo requiera el proceso de desarrollo global, pero sin descuidar las necesidades de su contexto o región y sin perder su cultura; pero que además sean capaces de auto regularse para no caer en el consumismo y puedan aprovechar algunos de los beneficios de la globalización como el flujo de información, la comunicación entre naciones y el conocimiento de diversas culturas.

Por otra parte, dentro de la globalización se puede evidenciar una cultural universal, es decir, que se dejaría de lado algo tan valioso y digno como es la diversidad, por tal motivo, la cultura (está entendida como esas diversas formas de actuar, pensar y sentir de un individuo o un colectivo) debe ser valorada y respetada porque se parte de necesidades, potencialidades y características únicas y que aportan al surgimiento de una región o una comunidad.

Después de todos los diferentes puntos de vista acerca de la llegada de la globalización y su presencia cada vez más marcada en los sistemas educativos, se puede decir que el Estado representado en las instituciones de formación, llámese escuelas, colegios, instituciones o universidades; tienen la obligación ética y moral de conservar y prevalecer la cultura por encima de cualquier interés económico, político o legal; desafortunadamente esta obligación no es más que una utopía que se aleja tal como lo mencionaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano.

Como conclusión se puede decir que la globalización es algo que afortunada o desafortudamente está implícito en el mundo actual, ya sea en los medios de comunicación, el comercio, o en este caso en la educación, pero no todo está perdido, la invitación y el llamado es a seguir luchando dentro y fuera del aula de clases, formando para la vida, respetando la dignidad y la cultura de cada estudiante por encima de los parámetros o disposiciones internacionales. El sistema educativo debe preparar a los seres humanos para enfrentar la vida más allá de la escuela, aprender a tener autoconfianza en si mismos y desarrollar las habilidades, dones y talentos naturales.

¿Qué tipo de docente requiere este contexto de grandes transformación? Esta abierta la discusión. Aprendamos de todos...

La Compleja Tarea de Educar en Colombia en el contexto de la globalización y búsqueda de un auténtico desarrollo humano

“Como la esclavitud, la pobreza no es algo natural, está hecha por el hombre y puede ser superada y erradicada por las acciones del hombre. Y erradicar la pobreza no es una obra de caridad, sino uno de los derechos humanos fundamentales, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras la pobreza exista no habrá verdadera libertad”
Nelson Mandela

Para continuar con esta reflexión quiero retomar el caso de la Educación en Colombia. Puedo decir que al igual que otros país y continentes de esta Tierra Patria (Morin, 2000), Colombia está inmersa en un mundo globalizado y en este marco, la educación y su sistema educativo responde a las lógicas que impone este fenómeno. Lo mismo hacen los docentes al sumarse y acatar las normas impuestas por el Estado. El estado es la figura global de un sistema que impone políticas que los sistema educativos como el nuestro acatan fielmente.

Resulta común ver cómo la vida de nuestra gente se ha transformado en competencia, en búsqueda desmedida de dinero, poder y prestigio generando una sociedad sin responsabilidad social y sin compromisos verdaderos. Se busca de manera acelerada alcanzar un mayor nivel de consumo, explotación y búsqueda de desmedida de lo fácil, rápido, ligero y pasajero. Situación que hace evidente nuevos problemas asociados a corrupción, ausencia de valores y crisis familiar.

De cierta forma, los notables progresos tecnológicos refuerzan la sensación cada vez más marcada de inmediatez, hoy en día es impensable que un mensaje se pueda demorar más de unos segundos en ser enviado y llegar a su destinatario, así mismo sucede con los productos tales como los alimentos “precocidos”, los jugos instantáneos, lo computadores cada vez más veloces y un sinnúmero de aplicaciones que nos facilitan procesos que anteriormente se consideraban naturales, transformándolos en algo instantáneo.

La educación no se escapa del acelerado ritmo que impone este tipo sociedad global. Es común la proliferación de opciones educativas cada vez más rápidas, que implican menos esfuerzo y prometen iguales resultados, tales como los bachilleratos acelerados, programas técnicos de corta duración, pregrados y hasta postgrados que intentan seducir a los estudiantes con la promesa de atajos para lograr un camino más corto y fácil hacia la meta.

¿Como actúan los jóvenes en este mundo del consumo desmedido y liviano?

Los jóvenes actualmente se sitúan cada vez más en el rol de consumidores y asumen ese papel como una identidad normal; cada vez hay menos tiempo que perder, por tanto cuando observamos a nuestros adolescentes en el sistema educativo se hace evidente una situación incómoda: los docentes debemos prometer un futuro halagador a cambio del esfuerzo: “si estudias te va a ir bien en la vida”, "si estudias tendrás un cupo en la universidad", "ser pilo paga", lucha y seras un gran profesional, les decimos con frecuencia para lograr la dedicación y atención de los estudiantes. Pero estas promesas de esfuerzo y futuro que pretendemos venderles no coinciden con la idea de consumo fácil y rápido que prima cada vez más en la sociedad. Ante todo de búsqueda de oportunidades rápidas y ligeras que llevan muchas veces a tomar atajos, a venderse como testaferros, a buscar oportunidades en la delincuencia y la corrupción.

Sumado a lo anterior sabemos que los adolescentes se encuentran permanentemente conectados a diversas fuentes al mismo tiempo, situación que aún no sabemos manejar y aprovechar en las prácticas educativas, lo que dificulta aún más capturar la atención y dedicación que esperamos de los estudiantes. En contraste con nuestra promesa de esfuerzo para el futuro, los niños, niñas y adolescentes ven como su mayor aspiración aumentar su capacidad adquisitiva a cualquier precio, tal como lo muestran los medios masivos como la televisión, mientras que subvaloran la importancia de acceder a una educación de calidad, la cual es vista como un proceso demasiado lento, que requiere mucho esfuerzo y que no genera resultados inmediatos, por lo tanto es para ellos un sinsentido, un “mal negocio”, una pérdida de tiempo.

Los adolescentes son muy escépticos frente a la educación como promesa de futuro, lo cual es un cuestionamiento que se apoya en la evidencia del contexto, más aun en lugares donde prima la pobreza y es común ver a profesionales subvalorados desempeñando trabajos de baja remuneración y escaso reconocimiento social.

En este panorama surge un interrogante que ha sido repetitivo y es fundamental para la práctica docente: ¿Cómo motivar a nuestros estudiantes a vivir en un mundo globalizado pero con esfuerzo y calidad? Se puede decir que este es un tiempo difícil para la educación, como se ha planteado hasta el momento, esto se asocia con las dinámicas que se dan a nivel global. En los países en desarrollo como Colombia, es costumbre convivir con la pobreza con total indiferencia, se hace común ver personas viviendo en las calles, personas pidiendo caridad, personas trabajando en condiciones inhumanas, gente que está lejos de tener una vida digna; se ha vendido la idea de que la pobreza es un justo castigo por la “ineficiencia, pereza o vagancia”, cuando en muchas ocasiones esa llamada “ineficiencia” obedece directamente a la carencia de oportunidades de desarrollo y educación de calidad.

Lo que viene de afuera se consume como algo normal y cotidiano

En el mundo globalizado los países en desarrollo han asumido políticas neoliberales, las cuales son impuestas por el Fondo Monetario Internacional como requisito para acceder a créditos que permiten sostener la economía y supuestos beneficios de atención a la población en situación de pobreza, esto en congruencia con los objetivos del milenio. Es decir, para que las grandes potencias inviertan en proyectos y planes que aportan al desarrollo humano, los países deben sacrificar a la población más vulnerable al adoptar medidas propias de la política neoliberal, tales como la apertura económica, el libre mercado, el consumo, los medios de comunicación, etc. Esta es una paradoja en la cual solo ganan los grandes monopolios que logran extender sus mercados a todo el mundo y generar un cambio en nuestros paradigmas, un cambio cultural, tal como el que se aprecia en las metas y los proyectos de vida de los niños, niñas y adolescentes.

En este sentido, se puede decir que la política neoliberal reduce al Estado a su más mínima expresión, puesto que desde el ámbito internacional se le imponen políticas de salud, de asistencialismo, de educación, entre otras, las cuales en muchas ocasiones solo contribuyen a acentuar o mantener la desigualdad en la repartición de los recursos, gnerar exclusión y violación a los derechos humanos

Desde este aspecto se hace evidente la incongruencia que existe entre el deseo desenfrenado de consumo e inmediatez, en contraste con la pobreza y bajo nivel educativo de gran parte de la población, situación que el Estado no tiene verdaderas herramientas de solución, sino solo medidas paliativas. Esta compleja situación es caldo de cultivo para muchas problemáticas de la sociedad y que se reflejan en las aulas de clase, los procesos de aprendizaje y de enseñanza en las Instituciones Educativa.

Cuando se trata el tema de la pobreza y la educación en nuestro país, no se puede dejar de mencionar que Colombia invierte gran parte de su presupuesto en actividades bélicas, lo cual no ayuda al desarrollo y se constituye como una flagrante contradicción con los objetivos del milenio, dentro de los cuales se encuentra erradicar la pobreza extrema y el hambre, y lograr la enseñanza primaria universal.

Las condiciones en las que viven muchos de los estudiantes colombianos, cuyas familias no logran satisfacer las necesidades básicas de alimentación, salud y cuidado, permiten reflexionar sobre la pobreza como un círculo vicioso: los pobres tienen una mala nutrición, por lo tanto no logran desarrollar adecuadamente su potencial de atención, su capacidad cognitiva se ve afectada porque son niños que generalmente quedan al cuidado del televisor, en tanto sus padres tienen que trabajar en jornadas extenuantes, por lo tanto son niños que se enferman más y aprenden menos, lo cual mantiene y perpetúa el círculo vicioso de la falta de oportunidades; son muy pocos los que logran superar y salir de esta situación, la cual se relaciona directamente con las políticas que asumen los estados por imposición de los organismos internacionales sin rostro y sin presencia directa (o evidente) en nuestro territorio.

Las grandes diferencias que impone la pobreza y que se hacen evidentes en las aulas de clase, son diferencias que se pueden considerar insultos a la dignidad de nuestros niños, niñas y adolescentes. La mercantilización del sistema de salud y educación, se puede considerar como la mercantilización de la vida de las personas con las cuales convivimos a diario, e incluso de nuestra propia vida o la de nuestros hijos, pues serán ellos quienes vivan las consecuencias de un sistema desigual en el cual la gente desfavorecida (que son la mayoría), algún día se levanten en contra del sistema.

Es importante tener claro que no puede existir salvación de una minoría sustentada en la miseria del resto de la humanidad, somos y hacemos parte de un sistema donde la pobreza extrema de las masas es insostenible, por lo tanto la labor docente adquiere gran relevancia para realizar acciones que permitan a los estudiantes reflexionar sobre su situación y realizar acciones de cambio y solidaridad con nuestro entorno. Aquí comienza el proceso de la humanización de la educación y un nuevo humanismo para los seres humanos, interesados en construir un verdadero proyecto de vida

Con lo que se ha mencionado hasta el momento, se puede reafirmar el contenido de la cita que se menciona al inicio del texto, la pobreza es la forma más común de nuestra época de vulnerar los derechos de las personas, entre ellos el derecho a una educación de calidad y en condiciones que permitan su aprovechamiento y aprendizaje. Esta situación no es consecuencia de carencias reales, sino de la mala repartición de los recursos del planeta, por ende, desde el sistema educativo es fundamental generar conciencia en los jóvenes sobre la necesidad de aportar para el cambio y transformación de mentalidades culturales, regionales y personales.

Tecnologías nuevas y desigualdades sociales y educativas

Actualmente nos enorgullecemos de los grandes avances tecnológicos con los que convivimos, pero evitamos ver la desigualdad extrema y las nefastas consecuencias de ésta en la vida de nuestros estudiantes, quienes al no lograr continuar con su formación y educación, no consiguen reflexionar sobre estos aspectos sociales, y por ende asumen una actitud de aceptación y sumisión al sistema, lo cual solo contribuye a mantenerlo. Los mismos docentes mantienen este tipo de seres humanos que los requiere el sistema. La educación se ha convertido en un indicador que se mide por una prueba al final un ciclo y que solo queda el sabor de unos pocos logran pontajes altos y pueden acceder a la universidad, frente a un número alto de jóvenes que ven truncadas sus aspiraciones.

En este punto se abre un nuevo cuestionamiento frente a la labor docente. ¿cómo hacer para no caer en la insolidadridad intelectual, es decir, cómo evitar hacer parte de los que saben y no realizan acciones que contribuyan a generar cambios?. Frente a este cuestionamiento las herramientas pedagógicas y el amor por la enseñanza son una parte de la respuesta, así como también la formación y la calidad como profesionales en cualificación constante. Las respuestas las coloca la UNESCO en su documentos "Repensar la educación".

La educación de calidad permite a las personas formar comunidades con fines relacionados al desarrollo humano, no es gratuito que históricamente las ideas de cambio han surgido de poblaciones y personas que han accedido a educación, ó como escribe Ricardo Piglia “hay una tensión entre leer y la acción política”, por tanto, otra de las acciones transformadoras que se pueden realizar desde la docencia, es transmitir el gusto por la lectura, la investigación, la generación de preguntas y la búsqueda constante de respuestas, no de verdades que limiten las posibilidades de construir nuevos horizontes como personas responsables con su entorno social.

Cuando las personas tienen bajo nivel educativo existe mayor posibilidad de seguir las pautas que se le inculcan a través de los estados y los medios de comunicación, sin realizar cuestionamientos, por tal razón la televisión y la internet, tienen una responsabilidad enorme, así como también los críticos y analíticos compartimos dicha responsabilidad, puesto que desde el aula podemos motivar posiciones reflexivas frente a las realidades de los estudiantes y futuros profesionales.

Digamos que se hace necesario desde las aulas librar batallas de solidaridad con los que tienen menos, con los menores y excluidos; se requiere hacerlo por las futuras generaciones, para hacer de la educación un auténtico desarrollo humano y un campo de combate. Para esto quedan planteados varios interrogantes que puede leer en claves el docente que se formar en programas de maestría. Ese el reto de la nueva educación.



Bibliografía.

Bauman, Zygmunt. 2008. Los retos de la Educación en la Modernidad Líquida. Barcelona. Gedisa Editorial.
Cereijo M, Perez A (Productores). (2006 - 2007). Voces Contra la Globalización [Serie de Televisión]. España: RTVE.
Estrada L., (Productor y director), Un Mundo Maravilloso [Película] México: Altavista Films.
Stiglitz, Joseph. El Malestar en la Globalización. Recuperado: 03/Nov/2014. Disponible en: http://red.pucp.edu.pe/ridei/wp-content/uploads/biblioteca/77.pdf
Wallerstein, Immanuel. Análisis de Sistemas- Mundo. Una Introducción. Recuperado: 26/10/2014. Disponible en: http://www.bdigital.unal.edu.co/16487/1/11377-27769-1-PB.pdf

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Respuestas a esta discusión

Me remitiré a responder, bajo mi opinión, sobre las tres preguntas que más me llaman la atención. ¿Qué está pasando en el mundo? ¿Qué papel juega la educación en estos ámbitos de globalización? Y ¿Qué tipo de docente requiere este contexto de grandes transformaciones?

Sobre la primera, el mundo actual, o mejor, los seres humanos en la actualidad, carecemos de conciencia, definida como el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. Al carecer de conciencia, nos olvidamos de pensar y nos dejamos llevar, como si fuéramos un rebaño de ovejas hacia el mundo del consumismo, disfrazado de pastor. Nuestra meta debe ser montar los cimientos en personas, para que en un futuro, sean capaces de pensar, de ser críticas, de irse en contra de los sistemas, de construir, no de reconstruir lo que ya está dicho. Irse en contra de los sistemas, no significa quebrantar leyes o pasar sobre otras personas; por el contrario, es edificar hermandad para luchar por ideales, sueños de paz, de esperanza, de amor.
Sobre la segunda pregunta, un pequeño paso para responderla, resulta primero en evocar ese concepto de “educar”. Nuestros sistemas educativos actuales están en contra de ese concepto, ya que pretende formar personas profesionales en algo en particular, haciendo olvidar los sueños, la parte moral y afectiva. Por otro lado, está el concepto de la globalización, ese que nos hace olvidar de nosotros mismos, de lo que queremos realmente, de lo verdaderamente importante. Dos conceptos que se relacionan en la pregunta, en la realidad actual; pero que deberían ir por caminos diferentes, pensando siempre en el futuro.


Como último, sobre la pregunta del tipo de docentes que se requiere, creo que nuestra vocación como docentes permite y requiere que seamos investigativos e innovadores, capaces de ir de la mano con la transformación social y los adelantos tecnológicos, que no dejemos de ser críticos, analíticos, pensantes, que seamos personas motivantes hacia la construcción de seres humanos, que edifiquemos sobre cimientos propios, no de los ya impuestos por los sistemas.

Hoy en día el mundo se esta transformado, o esa es la manera cómo nos permiten verlo, nos permiten, ya que desde la educación nos muestran cómo está la vida, ya no nos educan para vivir y cumplir sueños y metas, nos educan para poder cumplir unos requisitos impartidos por el estado bajo intereses políticos, o necesidades de formación profesional según el campo requerido, más que por las propias necesidades particulares.

El papel que juega la educación en la vida de los seres humanos es muy importante, si se habla de educación, como formar personas más que como educar para producir. Es decir formar persona para combatir las diferencias sociales, la pérdida de las tradiciones de cada región y la destrucción del medio ambiente. Educar para el desarrollo propio y el de nuestras regiones en la parte social, cultural, política. Educar en valores para lograr en nuestras regiones una sana convivencia, para mantener nuestras diversidades, nuestra cultura que es tan valiosa. Educar para la vida.

Por eso como docentes debemos trabajar para formar personas que se sientan orgullosas de lo que hacen y son. Formar personas competentes y habilidosas, que trabajen en pro de sus regiones y sus diversas culturas. Educar y prepara personas para el cambio. Debemos estar atentos a las trasformaciones que trae el mundo.

Los docentes que se requieren son aquéllos que quieren cambiar la educación estandarizada para tener una nueva educación

La educación que necesitan nuestros niños y jóvenes para enfrentar este mundo tan cambiante es una que les enseñe a pensar críticamente los paradigmas ya establecidos, que siempre están en pro del mas fuerte o el amigo mas cercanos del que tiene el poder.

Una educación que les permita vivir sus sueños y les ayude acrecentar sus talentos innatos y no tengan que convertirse en unas marionetas del sistema educativo pensado por personas que buscan limitarlos para que cumplan simples funciones académicas o gubernamentales.

Una educación que les enseñe su pasado e historia para que tengan presentes los errores ya cometidos y logren evitarlos nuevamente y sepan como cambiar nuestro presente para mejorar su futuro, un futuro de inclusión, sin racismo ni odios y pensando en el medio ambiente; una educación que nos presente en contexto el sitio de donde venimos y el país en el que vivimos buscando impulsar nuestra propia región sin olvidar los que nos hace humildes para construir la aldea global.

Que aprendamos y recordemos cuidar nuestro planeta, algo insólito que tengamos que recordar que debemos cuidar el planeta; cuando el se encarga de mostrarnos que el medio ambiente esta cambiando.

Con la lectura del artículo, hago mi comentario a partir del siguiente fragmento textual tomado de lo leído " la llegada de la globalización y su presencia cada vez más marcada en los sistemas educativos, se puede decir que el Estado representado en las instituciones de formación, llámese escuelas, colegios, instituciones o universidades; tienen la obligación ética y moral de conservar y prevalecer la cultura por encima de cualquier interés económico, político o legal". Como educadores, lo anterior resulta ser una utopía, en otras palabras un sueño anhelado, - ¡pero que va!- con nuestra realidad social, cultural y política de nuestro país y por quienes la gobiernan hace que esa utopía se vuelva mas utopía, porque quienes somos formadores y hacemos caminos al andar en nuestro ejercicio como docentes, nos damos cuenta de muchas falencias desde las políticas internas que el MEN impone donde el estudiante supuestamente es el protagonista en pleno siglo XXI, pero resulta que no es así, porque todas esas políticas "maravillosas en papel" descalifican al estudiante como un agente capaz de pensar, crear, proponer a la hora de la práctica. Entonces lo que nos queda como docentes es crear conciencia y marcar la diferencia desde el aula sin buscar culpables sino hacerles ver a nuestros chicos de la realidad y motivarles a que sean parte del cambio desde la autoreflexión- autocrítica y que propongan con los "pies sobre la tierra"

Desafortunadamente la globalización y el consumismo, tendencias mundiales que nos han enceguecido también han llegado al mundo de la educación, pero ha sido algo permisivo, las personas nos hemos enamorado de lo que traen con ellas, sin mirar hacia donde está realmente yendo el mundo: cada vez más destructivos, dañinos y violentos, sólo por alcanzar los estándares de vida que otros imponen.
Tal vez hemos aceptado poco a poco la entrada de esos gigantes en nuestra cultura y nadie se ha levantado con una voz de protesta que pueda ser escuchada por la conciencia de muchos, simplemente aceptamos lo que nos mostraron como “bueno”, porque nos pareció que era lo mejor.

La pérdida de valores es cada vez mayor y como docentes hemos permitido la imposición de sistemas educativos, donde ya no se formar personas como dice el artículo que “se realicen como humanos”, sino simplemente entes que sirvan a una sociedad de producción y consumo, sin importar lo que tengan que hacer para lograr los estándares impuestos mundialmente.

Los docentes de hoy en día debemos ser personas dignas de la gran labor que desempeñamos, pues lo que tenemos en nuestras manos son seres humanos con capacidades impresionantes, sabemos que la tecnología absorbe a los jóvenes pero debemos encaminarlos hacia el aprovechamiento de todo lo que el mundo ofrece para que sean ellos personas más competentes que puedan desarrollar sus habilidades y talentos para un bien común y sobre todo que no pierdan su identidad cultural porque todo esto les permite mirar el mundo desde su propia perspectiva y aportar desde sus vivencias para mejorar su propia región.

Hablando de las cualidades que debe tener un docente para enfrentar los grandes retos que plantean las nuevas generaciones, el punto de partida sería un docente que potencie la formación integral desde los cuatro pilares de la educación (Según la UNESCO: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a vivir juntos), teniendo en cuenta que dentro de la formación integral está la formación en valores y dentro de la formación en valores está el respeto a la dignidad humana.
La formación en valores no debe ser un currículo exclusivamente académico, deberíamos hablar de un currículo social, donde en torno a los niños gire una educación axiológica promovida por cada sector social (Instituciones educativas, estado, familia, medios de comunicación, etc.) y toda la tecnología puesta al servicio de la formación integral, que desde la bioética amplíe los conocimientos y se proyecte como sujeto activo que transforma su entorno.
En los sectores educativos y en las políticas educativas se habla de formación integral, de la vivencia en valores, comités de convivencia escolar, pero ¿realmente se vivencian los valores dentro de las instituciones educativas? ¿Se está quedando en teoría aquellos planteamientos con los cuales todos concordamos? ¿Se está viviendo una doble moral donde se predica y no se aplica?
Si bien es cierto que el docente tiene una gran responsabilidad frente a los nuevos retos de formación integral para las nuevas generaciones, no debemos desconocer que esta responsabilidad es compartida, familia, estado, sociedad; recae sobre ti y sobre mí, sin importar profesión, raza, sexo, condición social o creencia, todos hacemos parte de la sociedad y debemos propender porque cada integrante valore y promueva el respeto a la dignidad humana desde todos los sectores sociales.

Los interrogantes planteados en el artículo despiertan especial atención en el lector, al abordar una temática que concierne a toda la sociedad.
En la educación se enmarcan muchas de las acciones del ser humano, de ahí la gran responsabilidad de quienes ejercemos la labor de docentes, procurando formar al estudiante de hoy de acuerdo a los requerimientos y exigencias de un contexto globalizado y en constante transformación.
Respondiendo desde una postura crítica al primer interrogante “¿Puede la educación ayudar a niños, niñas y jóvenes a tomar conciencia de sí mismos y del mundo en el que viven?”, puedo decir, que la educación SI puede contribuir en esa toma de conciencia de la nueva generación, sin embargo, considero que no es responsabilidad exclusiva de los entes educativos o de los docentes, puesto que el núcleo familiar juega un papel decisivo en dicho proceso, es precisamente allí donde los niños, niñas y jóvenes además de formarse con los valores necesarios para hacer presencia en el mundo como seres sociales íntegros, reciben el fiel reflejo de su mundo o contexto inmediato. Lo anterior permite hablar de una responsabilidad compartida, los padres asumen un rol de guías, mientras que las instituciones educativas deben propender por la formación integral de personas, para que sean competentes no sólo para asuntos académicos sino también para la vida.
Esto último nos exige examinar cómo estamos desarrollando nuestra práctica docente y pedagógica, y si aún practicamos la enseñanza tradicional, centrada en la transmisión de contenidos y en la memorización, debemos ponerle un punto final y arriesgarnos a innovar, incursionando en las nuevas tendencias de aprendizaje, a través de las cuales los estudiantes asuman un rol activo de reflexión y participación y donde por su puesto se tenga en cuenta la diversidad y la inclusión.

La globalización es algo que no se puede ignorar ni dejar de lado. Como docentes debemos prepararnos y preparar a nuestros estudiantes para asumir los retos que a diario se van presentando debido a los continuos cambios; ello no implica dejar de lado lo que somos, nuestra esencia, nuestra cultura. Por el contrario, podemos tomar las diferentes herramientas que nos ofrece la globalización para compartir lo que somos y expresar lo importante de tener valores y principios. No debemos dejarnos arrastrar por las grandes potencias y dejar que nos impongan un idioma, o sus costumbres. Está muy bien aprender nuevas cosas de los demás, pero sin olvidar quienes somos y de dónde venimos; por ello, los docentes debemos aprovechar esa oportunidad que tenemos de formar a nuestros estudiantes no sólo en conocimientos, sino también en valores, formar personas capaces de asumir cualquier reto y sobre todo seres orgullosos de pertenecer a una cultura y a una sociedad que se adaptará a los cambios, pero no destruyendo la sociedad a la cual pertenecen.

Un gran reto tenemos los docentes en la actualidad, desde mi rol docente en la educación de niños de básica primaria puedo evidenciar como las nuevas generaciones requieren bastante atención y dedicación, es inevitable el efecto de la globalización en cada estudiante.
En cada hogar hoy en día no puede faltar el acceso a Internet, el televisor de ultima tecnología y otros aparatos que permiten si bien, acercarse de manera superficial a otras realidades, influir muchas veces de manera negativa en nuestros niños. Padres y madres de familia que tienen que trabajar en jornadas extensas y deben dejar a sus hijos bajo la influencia del computador o el televisor.
Hoy en día el reto de los docentes no solo consiste en trasmitir conocimiento, sino también encaminar de una manera adecuada el uso de las nuevas tecnologías, podemos observar también como muchas instituciones no se preocupan por generar consciencia en los estudiantes y se vuelven permisivos.
La tarea no solo es de lo docentes, nuestra sociedad se ha ido transformando afectada por el efecto de la globalización, donde importa ya muy poco si una familia enseña valores, importa mas el alto grado adquisitivo de bienes materiales, una sociedad de consumo que le interesa que las nuevas generaciones se vuelvan consumidores en potencia.
Como docentes creo que debemos educar a nuestros estudiantes en el buen uso de los medios y rescatar los principios básicos de familia, respeto, etc. Si bien se educa en valores, se los debe evidenciar en el diario vivir y actuar.

Paula, considero que es realmente necesario educar en TICs y brindar capacitación acerca del uso adecuado.

Cordial saludo:

Con respecto a su comentario "Como docentes creo que debemos educar a nuestros estudiantes en el buen uso de los medios y rescatar los principios básicos de familia, respeto, etc".
Quisiera agregar:
La tarea no solo esta en prestar atención a los estudiantes, ¿Qué pasa con los padres de familia?. Re-educar a los padres es prioritario. De que sirve que en la escuela se enseñen valores, si la familia esta pasando por una transformación tan drástica.

Quiero compartir con usted el link de un articulo del espectador que muestra cifras alarmantes sobre el estado de la familia en nuestro país.

http://www.elespectador.com/noticias/salud/familia-colombiana-esta-...

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