UNA ROSA EN EL DESIERTO.

El género Rosa está compuesto por un conocido grupo de arbustos espinosos y floridos representantes principales de la familia de las rosáceas, siendo símbolos antiguos del amor y de la belleza. Estas plantas en temperaturas excesivamente altas o no acordes, daña su producción, pudiendo retrasar su crecimiento.
Analógicamente, teniendo una hermosa rosa llamada Venezuela y en particular su Sistema Público Nacional de Salud, acuñado en la actual situación existente, de igual manera se evidencia su retraso tanto en su crecimiento como es la efectiva prestación de los servicios sanitarios a las diversas poblaciones de nuestra nación.
En tal sentido, en las recientes décadas, Venezuela ha estado envuelta en un ambiente inestable, hostil y de gran incertidumbre, caracterizado por un progresivo quiebre de la institucionalidad y la cohesión social de los venezolanos, coyuntura en la cual está enmarcada por una profunda crisis política y socioeconómica que genera grandes enigmas sobre sus consecuencias, particularmente en su sistema de salud.
Es por ello, que el financiamiento de la salud en Venezuela ha resultado ser primordialmente una mayor inversión privada, con un prominente y creciente componente de gasto de dinero que se coloca entre las tazas más elevadas a nivel nacional e internacional, con un gasto público reducido y con una vulnerabilidad relacionada a las variaciones del los precios petroleros.
Aunado a esto, la prestación y el acceso efectivo a todos los servicios de salud se han visto sumamente comprometidos en los últimos años, ya que debido a la actual crisis se denota en una gran disminución en la disponibilidad del recurso humano especializado, deficiencias apreciables en la dotación de equipos e insumos médico quirúrgico en los distintos centros asistenciales, importante deterioro en las infraestructuras de centros sanitarios que logran producir una gran afectación en la salud de la población que registra notables retrocesos.
No obstante, el sistema de salud en Venezuela se encuentra en un largo proceso de variaciones desde el año 1999, fecha en la que es aprobada la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, donde el Ministerio del Poder Popular para la Salud, formula la reestructuración del nivel central para la implementación de un modelo de atención integral a la población y la creación de un nuevo Sistema Público Nacional de Salud (SPNS), con el objetivo de garantizar el derecho a la salud de todos los venezolanos, regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración y corresponsabilidad social, teniendo el Estado total responsabilidad en su financiamiento y gestión.
Ahora bien, el sector público está conformado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, las Direcciones Estadales de Salud y Desarrollo Social (entes descentralizados), el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), el Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas (IPSFA) y el Instituto de Previsión y Asistencia Social del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (IPASME) y empresas del estado, como Petróleos de Venezuela (PDVSA), que ofrecen seguro de salud a sus trabajadores. Dado a los procesos de descentralización de los servicios de salud a los estados, ha contribuido de gran manera a la desfragmentación del sistema y aunado a la conformación de la Misión Barrio Adentro, se da inicio al proceso de transformación de la red sanitaria asistencial, sentando las bases del Modelo de Atención Integral, la cual también ha cooperado a la mencionada desfragmentación debido a un uso ineficiente de los recursos. El sector privado también presente, se constituye por todos los prestadores de servicios y compañías aseguradoras ofreciendo atención en salud, desde lo más básico hasta lo más especializado, a cambio de pagos directos.
Dentro de este orden de ideas, el ente rector en salud en nuestro país, brinda a la población no asegurada servicios de promoción de la salud y prevención de enfermedades, atención médica, quirúrgica, farmacéutica y hospitalaria desde el primer hasta el tercer nivel de atención. Estos servicios se brindan a través de establecimientos ambulatorios y hospitales que se clasifican en tipo I, II y III según el tamaño de la población atendida, la capacidad de los servicios prestados y el nivel de especialización respectivos.
Por su parte, la Misión Barrio Adentro consagra sus servicios a través de varias modalidades, las cuales pueden enunciarse de la siguiente manera: Barrio Adentro I siendo la entrada al sistema de salud con énfasis en la promoción de la salud, prevención de enfermedades y diagnóstico precoz dirigida a superar la exclusión social en salud; Barrio Adentro II para apoyar y complementar la capacidad diagnóstica y resolutiva de los Consultorios Populares ofreciendo atención en especialidades básicas como pediatría, obstetricia, cirugía ambulatoria, laboratorio básico, rayos X y emergencias en clínicas populares que no cuentan con servicios de hospitalización, donde se logran visualizar los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), Salas de Rehabilitación Integral (SRI), Centros de Alta Tecnología (CAT) y Ópticas Populares; Barrio Adentro III ofreciendo atención a través de la red hospitalaria existente, los hospitales especializados y universitarios, contribuyendo en su modernización y adecuación tecnológica para incorporarlos a las áreas de salud integral comunitaria, dotándolos de unidades de mayor nivel de complejidad; y por último Barrio Adentro IV, consistente en el desarrollo de una red de nuevos centros hospitalarios de atención, investigación y formación de talento humano de alto nivel de especialización, para contribuir a la resolución de los problemas de salud de importancia tanto nacionales como internacionales, propiciando la cooperación internacional solidaria.
Para concluir y de manera de reflexión, tomando en consideración el titulo del presente análisis, “Una rosa en el desierto”, haciendo analogía con nuestro más hermoso, esplendido y único país, Venezuela, es necesario de una vez por todas, en éstos momentos de tantas dificultades que maltratan con gran contundencia al sistema de salud, unificar esfuerzos, sembrar la solidaridad y cosechar la humanidad junto a la equidad, para retomar los senderos de la paz, la prosperidad y el éxito, satisfaciendo de manera óptima y real las necesidades de los habitantes de todas las comunidades sin discriminación alguna; y como las rosas que mantienen una perfecta combinación entre sus espinas, sus hermosos pétalos y su aroma especial, no se vea marchita sembrada en un suelo desértico que solo le brinda calor sofocante y soledad; al contrario Venezuela merece un suelo lleno de nutrientes para que florezca con la contribución positiva y proactiva de todos sus residentes, para lograr pasar de ser “una rosa en el desierto” a ser “EL ROSAL DEL PARAISO”

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