La educación virtual como nueva modalidad de estudio genera un nuevo escenario y a la vez nuevas exigencias éticas. Provoca una discusión entre lo antiguo y lo nuevo, entre lo tradicional y lo actual, aunque también genera una paulatina aceptación entre los operadores de la educación y la sociedad.
Esta nueva modalidad educativa exige nuevas investigaciones, seguimientos y evaluaciones a fin que la comunidad académica y la sociedad asuman esta nueva propuesta y sepan asimilar el impacto socio-cultural que genera en el cambiante mundo del aprendizaje.
La educación, o la falta de ella, forman no sólo el imaginario cultural sino también la conciencia ética que reclama el valor de la verdad, como principio ético básico de las disciplinas del conocimiento.
Un elemento concreto de esta exigencia ética es la calidad ya sea del paradigma educacional como de sus dinámicas educativas.
En este contexto, la calidad de la educación virtual exige que el docente y el estudiante valoren su identidad personal y profesional, consolidando los valores éticos en sus roles y funciones, sobre todo en la asunción de los contenidos programáticos y en el modo como logran su objetivos o alcanzan sus competencias.
La ética, como parte de la filosofía que se ocupa del obrar humano, apela a la confianza, superando de este modo los riesgos que pueda presentar esta modalidad de estudios.
En este sentido, las exigencias éticas motivan la generación de estrategias que ayuden a optimizar el proceso educativo de calidad basado en las herramientas tecnológicas interactivas en tiempo real.
Todo proyecto educativo que no tenga, además del sustento teórico un soporte ético, carece de credibilidad y no contribuye a la formación integral de la persona humana. De manera análoga podemos decir, que si la Física no contemplará la ética, tendríamos otra bomba de Hiroshima, si la economía no tuviera en cuenta la ética tendríamos un desequilibro en el goce de los recursos que produce la naturaleza. De allí la necesidad de tomar en cuenta las exigencias éticas que reclaman los nuevos procesos de enseñanza y los entornos virtuales.
En suma reconocemos que el sistema educativo se sentiría culpable ante la sociedad sino hiciera uso de los instrumentos y herramientas educativas que la inteligencia humana ofrece, lo que permite considerar que la tecnología es un medio y no un fin en sí misma, de lo contrario estaríamos a su servicio y no ella al servicio del hombre.
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