UNA PEDAGOGIA CENTRADA EN LA PRÁCTICA COMO RESPONSABILIDAD SOCIAL

Vivimos en una ola de reduccionismos. Sometemos a la educación solo a la enseñanza, la pedagogía a la didáctica. Tomando en cuenta a la complejidad del todo y el proceso educativo, nos es más cómodo subyugar y facilitar la concepción al fragmento. Es así que, la práctica educativa es solo práctica docente.
“Estamos seguros que La educación es formar la conciencia, partiendo de ciertos valores y fines socioculturales. Es un proceso que debe desarrollar evidencias científicas y no conveniencias sectarias. Pero preferimos lo último es meros exigente, es más fácil destruir (reducir) que construir (sumar)”
“El rol educativo es patrimonio de la humanidad, de la sociedad, de la familia y de todo hombre y mujer, no es exclusividad de ninguna colectividad. Si realmente queremos llegar a una práctica social, debemos tomar en cuenta el rol importante que tiene el profesor como educador, pero también el dirigente como educador, el amigo como educador, el político como educador. “
Entonces debemos entender a la pedagogía como una parte de la educación que asume la responsabilidad social. Responsabilidad social que implica, (parafraseando al autor mencionado), tomar en cuenta la necesidad de que “lo pedagógico sea más político y lo político más pedagógico”. Hacer lo pedagógico más político. Simboliza insertar los procesos educativos en la cosa pública, ya que éstos representan una lucha en función a las relaciones de poder. Implica desarrollar en los estudiantes conocimientos y una seguridad profunda y duradera en la posibilidad de superar las injusticias económicas, políticas y sociales, y para humanizarse ellos mismos como parte de esa lucha. Y hacer lo político más pedagógico. Comprende servirse de formas pedagógicas con sentido político, que formen a los estudiantes como sujetos críticos, problematicen el conocimiento, manejen el dialogo como la posibilidad de elegir, de proyectar y de construir sueños y esperanzas, para construir un nuevo mundo con justicia y equidad. Hoy, los procesos educativos necesitan recuperar en la concepción y práctica la dimensión pedagógica y político cultural. Esto quiere decir que la educación es un proceso social, intencionado, de mediaciones y negociaciones políticas e interculturales.
Henry A. Giroux, nos plantea ¿La escuela es un espacio formativo o reproductivo?
La escuela es un espacio donde asisten las personas para ser educadas y ser capaces de aprender a lo largo de su vida. Las conceptualizaciones del término”escuela” van de las más clásicas utópicas a las más reales.
Para sustentar la necesidad de una práctica social a partir de una practica pedagógica, hacemos referencia a las manifestaciones de Giroux “La enseñanza es un servicio público absolutamente clave para la vida de un país. La escuela ofrece a la nación la posibilidad de dedicarse por si misma y de una manera reflexiva a configurar una educación dedicada a una ciudadanía responsable, al tiempo que apela a las responsabilidades de las futuras generaciones en la lucha en favor de la democracia”
¿Cómo formar a los estudiantes dentro de una inclinación donde las aulas no solo sean medios para la movilidad social y económica, Cómo demostrarles que las escuelas pueden ser influencias, económico- político, de manera que todos podamos participar en el progreso y desarrollo de la nación? Cómo prepáranos y preparar a los estudiantes para que se convenzan, que ineludiblemente, las escuelas debieran ser la primera línea de garantía de: equidad Justicia y libertad.
El autor nos sugiere, la necesidad de “educar a los alumnos con el conocimiento y habilidades que necesitarán para participar en el mundo público, para ser actores de un gran escenario y participar en la conversación pública acerca de temas educativos, políticos, sociales y culturales”.

Esto implica el desarrollo de “prácticas educativas que conecten el pensamiento crítico con la acción colectiva, el conocimiento y poder con una impaciencia profunda con respecto al status quo, y a la mediación humana para la responsabilidad social. Las escuelas de educación inicial, primaria, secundaria, universitaria, deben proporcionar a los alumnos posibilidades de pensamiento crítico, de ciudadanía social y una vida democrática vigorosa”.

Por todo lo mencionado los docentes debemos poder discutir las formas de pedagogía que acerquen la escuela al mundo real, hacer del currículo esa cultura social que tiene que ser tratada en el proceso de enseñanza - aprendizaje. El currículo debe estar organizado alrededor del conocimiento que se relaciona con las comunidades, las culturas y las tradiciones que dan a los estudiantes un sentido de historia, identidad y lugar.

ACTORES Y AUTORES DEL PROCESO PEDAGOGICO

La escuela de hoy, se encuentra frente a una oportunidad histórica de reconstrucción. Entonces una Bolivia, refundada, requiere de una escuela diferente. Una escuela como ‘comunidad de aprendizaje y participación social’ (PRELAC, 2002), donde los padres y madres de familia, docentes, estudiantes, directivos y autoridades se reconocen y actúan como ‘actores’ y ‘autores’ tanto del proceso educativo como de la dinámica institucional. Sentirse y actuar como actores y autores sólo es posible en una escuela comprendida como una organización en permanente dinámica de de-construcción y re-construcción a partir del protagonismo de los sujetos que hacen a la comunidad educativa.
Debemos superar la idea de que la escuela logre avanzar hacia un constructo para una sociedad industrial, debemos ir más allá de una sociedad de la información y conocimiento, debemos trabajar para que la escuela se articule a procesos de desarrollo e investigación nacional y local, reflexiva, crítica y preactiva, que construya comunidades educativas de aprendizaje y participación social, etc. La escuela inicial, primaria, secundaria y universitaria debe recuperar el sentido de lo comunitario para constituirse en el eje articulador de las fuerzas sociales para la construcción del poder local desde lo micro hacia lo macro, desde lo originario a lo universal, desde lo singular a lo plural.

Esto supone que la escuela debe viabilizar la construcción de una nueva ciudadanía que desarrolle capacidades, habilidades y propuestas individuales y colectivas para ocupar espacios estratégicos en la definición de políticas públicas.
Como la escuela es un espacio de socialización, entonces se debe promover la constitución de redes y comunidades educativas que interpelen lo público y las políticas públicas, para proponer lineamientos y propuestas para la transformación y construcción de una nueva sociedad pluralista.

Los que tenemos la suerte de estar en las aulas debemos hacer de las escuelas lugares de desarrollo de nuevas relaciones sociales de carácter democrático e intercultural y de pertinencia curricular, para beneficiar a los sectores mas desfavorecidos por los procesos de avance. Además se deberá promover procesos autogestionarios, descentralización en la toma de decisiones y poder “deconstruir la escuela para realizarse de otra manera, no se debe ver como una simple modernización, sino que es la capacidad de construir una nueva institucionalidad coherente con los cambios que vive la sociedad”. Estamos Seguros que la escuela, debería ser el campo de lucha y de conflicto entre diversas concepciones de la democracia de la democracia, de la sociedad civil y de la misma escuela para plantear proyectos que reconstruyan un nuevo entramado social crítico, dejar visible la invisibilidad, pero teniendo cuidado que tenga sentido esa invisibilidad.

EL ENTRAMADO DE LA PRÁCTICA DOCENTE EN LA EDUCACIÓN
Vivimos tiempos históricos para todos los bolivianos/as. Recapacitar en la refundación de nuestro país es un compromiso ineludible además de urgente, pues de ella depende el bienestar de nuestro pueblo así como la integridad del país. La pobreza, el centralismo y el uso indiscriminado del poder de acuerdo a intereses individuales o de grupos minoritarios, se han convertido en la causa de nuestros problemas como personas y como sociedad. Por eso es importante pensar en un proceso de cambio y de transformación de nuestra sociedad, pero esto debe ser un constructo colectivo e ir más allá de los males del pasado.

La refundación debemos verla como una necesidad imperante de un nuevo “encuentro social” entre Estado y sociedad civil., una nueva configuración, un nuevo rol, nuevas instituciones nuevos actores que la empujen. Sin que esto signifique “masacre blanca” en las instituciones; Tenemos que tener conciencia de la necesidad de una nueva ciudadanía con mentalidad para involucrarse en la construcción de una justicia social, legal y legitima. Es importante tener presente la necesidad de participar desde donde estamos: PRIMERO en construir o reconstruir un Proyecto Histórico o de Estado-Sociedad, que garantice el bienestar individual y comunitario y se generen las condiciones de oportunidad que permita a las personas construir su identidad y credibilidad como ser boliviano bajo principios éticos de equidad, tolerancia , justicia y respeto por uno mismo y los otros.

Si bien todos sabemos que somos un país diverso y múltiple: individual, cultural, social y ecológicamente, pues en esta pluralidad y complejidad es que se establece nuestra riqueza, las personas y las culturas que habitan en ella y cualquier objeto, institución o política que se genere debe estar fundamentada en la vida de las personas y la sociedad. como un potencial de nuestro país.

Para que de una vez se cumpla el enunciado en la Constitución Política del Estado plurinacional, sobre que “La Educación es la “más alta” función de la sociedad y el Estado”; es preciso que se tome en cuenta a la nueva educación no como unidad de reproducción social mas bien quizá como eje de reconstrucción y transformación de la persona y la sociedad para un nuevo Estado. Las mutaciones, innovaciones educativas se dan en procesos revolucionarios en la medida que las sociedades plantean y ejecutan en su verdadera realidad la transformación de la sociedad construyendo la nueva educación y la nueva sociedad. Y no en las democracias controladas, por que entonces, no hay cambio real, mas bien puede efectuarse reformas fiscalizadas y hasta regresivas

LA EDUACION EN LOS MOMENTOS DE “CAMBIO”

“Rolando Barral en su libro “Mas allá de las Recetas Pedagógica” indica que La argumentación central en el proceso histórico de la educación boliviana fue cambiar y estructurar la nueva educación a partir de lo nuestro o lo ajeno, la independencia pedagógica o el colonialismo pedagógico. Nuestras culturas nativas fueron ensoberbecidas e interpretadas a gusto y antojo, creyéndolas ágrafas, siendo una lectura euro céntrica de querer hacer de América un reproducción de Europa”. No es novedad la contradicción, desde la colonia, R. E. y hasta en la interpretación de en la Ley Avelino Siñani, existe la negación de lo propio y lo ajeno, la identidad o la alineación, en cuanto a la concepción de los cambios educativos y los procesos de desarrollo social

Si consideramos que la educación es un proceso dinámico y dialéctico, entonces no debe extrañarnos pensar en la necesidad de cambios en la educación de acuerdo a momentos históricos que vivimos, pero no desde resentimientos sobre los males del pasado “vista desde pensamientos occidentales como son: La mala formación docente, la desarticulación entre niveles y modalidades de educación formal, la pobreza, , los índices de analfabetismo, la deserción escolar, el abandono, la repetición, la formación y la falta de ítems para los maestros, la infraestructura paupérrima” etc. Sin duda, estos males históricos han hecho mucho daño para la construcción de un país colonial o han sido su principal instrumento de dominación y colonialismo, es importante el cambio desde una mirada al pasado, para un repensar del presente y poder vislumbrar un futuro mejor; Somos concientes que nuestros problemas como sociedad son reproducciones históricas de intereses sectarios o partidarios de unos cuantos, a los que les ha interesado la educación como un instrumento de dominación y colonialismo. Estamos aprendiendo a aceptar que es preciso cambiar, estas cosas como parte de una integralidad y sobre todo que exista una estrecha relación entre educación, sociedad, naturaleza para un entramado significativo y no un sometimiento a la inversa o sea, si antes fuimos “sometidos” ahora “sometemos”.

Es de suma urgencia que las comunidades educativas participen en el surgimiento o resurgimiento de una nueva educación, y tiene que ser desde la participación primero en los proyectos históricos de la sociedad y segundo tiene que reflejarse en proyectos institucionales, tercero llegar con toda esa intencionalidad a la cultura del aula, donde toda la cultura social es convertida en cultura escolar por el docente y se estrecha la brecha entre sociedad y estado, entonces si la educación se convierte en mediadora para tal cometido, por que no hay mejor espacio de socialización que la escuela, no en vano Freire, nos plantea el carácter esencialmente político de los procesos educativos, al plantearnos que “La educación, o bien funciona como un instrumento utilizado para facilitar la integración de la generación más joven dentro de la lógica del sistema actual y obtener su conformidad al mismo, o bien se convierte en la práctica de la libertad, en virtud de la cual hombres y mujeres se enfrentan crítica y creadoramente con la realidad y descubren la forma de participar en la transformación de su propio mundo”.

LA NECESIDAD DE UNA IDENTIDAD EN LAS INSTITUCIONES, QUE TRASCIENDA EN LA PRACTICA SOCIAL

Es imprescindible tener nuestra identidad como institución, que beneficie y satisfaga la demanda de la comunidad. Si no existe un proyecto institucional claro, con una visión, una filosofía que responda a la razón de ser de una institución educativa sea escuela: primaria, secundaria, universidad, etc entonces la práctica pedagógica de manera general como componente del quehacer pedagógico y especifico, como ámbito y área, deja de tener una postura y una forma de identidad que trascienda en el contexto social y particularmente educativo.
En cuanto a la organización, el Proyecto Institucional se convierte en el principal instrumento de gestión de participación social, que permite alcanzar la mayor eficacia, a la hora de resolver las necesidades y las expectativas educativas de la comunidad universitaria y por supuesto de la comunidad y sociedad.
Al respecto alguien afirmaba que “Todo proyecto es el resultado de la inteligencia libre y creadora, que transforma lo trivial en sugerente y lo convierte en acción”.

Las luces del accionar en la práctica desde la escuela primaria, secundaria y universitaria tienen que ver con la finalidad del proyecto institucional. La finalidad es el horizonte que proporciona razón de ser al proceso de la educación

La convicción de que el sentido constituye el entramado fundamental de toda propuesta educativa, permite concebir al Proyecto Institucional como una construcción de la comunidad académica que, fiel a la propia historia, se compromete con el reto de construir su futuro, acorde a las exigencias del presente.
Toda la comunidad universitaria, tendremos que entrar dentro de un proceso permanente y sistemático de reflexión pedagógica, para construir o en su caso reconstruir el proyecto institucional para determinar su intencionalidad, es decir, su concepción acerca de persona, su concepción acerca de la relación entre persona y sociedad, y su concepción acerca de la educación, esta reflexión permitirá a los diversos estamentos de la institución asumir una posición crítica respecto de la propuesta institucional, para lograr que se oriente y realice de manera intencionada para responder a una práctica y necesidad social.

A su vez, la elaboración del Proyecto Institucional, concebida como un proceso abierto, dinámico y progresivo de construcción de la comunidad educativa, posibilita la orientación y adecuación de la institución a las exigencias de la renovación y transformación constante.

La posición fundamental de un Proyecto Educativo Institucional es su finalidad. La finalidad es la perspectiva que proporciona razón de ser al proceso de la educación. .

La idea de que el sentido constituye el entramado fundamental de toda propuesta educativa, permite concebir este Proyecto Educativo como una construcción de la comunidad académica que, fiel a la propia historia, se compromete con el reto de construir un futuro mejor, con una sociedad justa.

La comunidad académica, convocada para cumplir una responsabilidad histórica dentro de la construcción de un proceso permanente y sistemático de reflexión pedagógica, explicita en el Proyecto Educativo su intencionalidad, es decir, su concepción acerca de persona, su concepción acerca de la relación entre persona y sociedad, y su concepción acerca de la educación. Esta reflexión permitirá a los diversos estamentos de las instituciones asumir una posición crítica respecto de la propuesta educativa, y llegue a responder las demandas regionales.

A su vez, la elaboración del Proyecto Educativo, concebida como un proceso abierto, dinámico y progresivo de construcción de la comunidad educativa, posibilita la orientación y adecuación de la institución a las exigencias de cambios y transformaciones pedagógicas y sociales, permitiendo alcanzar los objetivos trazados con miras a resolver, cubrir las necesidades y las expectativas educativas de la comunidad universitaria y de la sociedad.
Entonces…
El Proyecto Institucional tiene que ser:
• El proceso histórico de la visión original de la institución, que da origen constantemente a la misión institucional comprometida con la realidad social.
• El ámbito de la tensión dialéctica entre la reflexión y la acción, que genera el estilo educativo institucional, la manera de sentir, pensar y actuar en educación, lo que le imprime carácter propio.
• La proyección realista de la institución, que permite la concreción cotidiana de su específica utopía educativa en la sociedad en que vive.
• El proceso de construcción de la comunidad educativa, en la fidelidad a su propia identidad y a la sociedad del lugar y del tiempo en que vive.
• El elemento integrador de todos los procesos institucionales, que posibilita la aproximación a las finalidades educativas propias, destinadas a satisfacer las necesidades personales y sociales.
• El instrumento que promueve una gestión educativa coherente y eficaz.
Existe un sin fin de estructuras para elaborar un proyecto Educativo Institucional, lo importante es dar sentido pedagógico y ser coherente en la construcción del proyecto, ser actores y autores de un proyecto institucional es dar a
conocer la identidad de la institución (¿quiénes somos?), asegura la pertinencia socio-histórica de la propuesta educativa (¿dónde y cómo estamos?), responde de modo comprometido a las necesidades y a las expectativas sociales mediante adecuadas finalidades educativas (¿qué nos proponemos?), y aporta los criterios organizativos (¿cómo nos organizamos?) que permiten alcanzar dichas finalidades, que son la respuesta a las necesidades descubiertas en el análisis del entorno social, realizado desde la propia identidad.
EL PAPEL DE LA MISION SOBRE LA IDENTIDAD INSTITUCIONAL
Cuando Hargreaves manifiesta “Las misiones al forjar unas creencias y fines comunes dentro una comunidad docente, mitigan las incertidumbres de la enseñanza que inducen la culpabilidad mediante la construcción de unos objetivos comunes con la expectativa compartida de que puedan cumplirse, las misiones refuerzan también la sensación de eficacia de los profesores y sus convicciones de que pueden mejorar el rendimiento de sus alumnos, con independencia de su origen social. Las misiones ofrecen una motivación y proporcionan un sentido. En particular, para quienes han participado en su elaboración, las misiones tienen un gran significativo”. Entonces los enunciados de la misión tiene que ser objeto de reconstrucciones permanentes con la participación total de la comunidad educativa, no tiene que ser vertical, y absoluta, por que el descontento en una comunidad docente es natural, algunos diferirán, pero esas diferencias se pueden aprovechar para una construcción o reconstrucción de una misión ya que estas no son eternas se tienen que revisar constantemente
El desarrollo de un sentido de misión construye la lealtad, el compromiso y la confianza en una institución. Constituyéndose en un poderoso impulso para el logro de metas
Por lo mencionado, cada vez estamos más seguros de que para la eficacia, perfeccionamiento y pertinencia social de una gestión administrativa y curricular depende de la misión o sentido de misión del Proyecto Institucional.
El Proyecto Institucional que vayamos a construir o reconstruir, principalmente, debe tomar en cuenta la demanda del contexto y tener una oferta más cerca de la realidad.
Entonces nos atrevemos a sugerir que debemos empezar por realizar el Análisis del Contexto desde otros escenarios articulando la información inherente a distintos espacios como son:
• Análisis Institucional de la Oferta Educativa
Se tomara en cuenta aspectos como: La visión y misión de la Institución Educativa, las políticas, sus objetivos. La oferta educativa actual. (es mirarnos por dentro)
• Contexto socioeconómico y político
Las características políticas, sociales y culturales, donde se desempeñará el futuro profesional, tomando en cuenta sus características laborales. Lo principal del contexto no es conocerlo y experimentarlo, sino que ello debe servirnos para transformarlo. Esta transformación del contexto solamente es posible en la medida en que, a partir de su análisis y correcta interpretación, somos capaces de encontrar, develar o descubrir aquellos factores problemáticos y las potencialidades que nos ofrecen.
• Desarrollo del campo disciplinar
Los avances científicos y disciplinares (mundiales, regionales o nacionales) generados en el área específica de su formación.
• Desarrollo del campo profesional
Tendencias a futuro en relación al propio desempeño laboral, es decir la pertinencia curricular en el desempeño laboral.
Todo lo mencionado se trabajará en 4 momentos
1° Fundamento institucional.
2° Diagnóstico: Análisis del contexto interno y externo.
3° Finalidades educativas institucionales
4° Organización institucional.

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